

Indudablemente nos enfrentamos todos a una situación nueva, impensada para cada uno de nosotros, solo asemejada a las historias de guerra vividas y relatadas por nuestros abuelos y bisabuelos y que sentíamos tan distantes. Desde el prisma de terapeuta nos parecía que habían calado en las personalidades de los sujetos de forma profunda, dejando marcas en varias generaciones (incluida la propia).
Desde la vereda de la Salud Mental, estamos llamados a responder en estos tiempos de crisis, pues, independientemente del enfoque, objeto de estudio, o si realizamos psicoterapia o farmacoterapia, lo que nos mueve es el bienestar de nuestros pacientes y eventualmente de la sociedad.
Desde Grupo TFP Chile - un grupo de profesionales dedicados al trabajo con Trastornos de la Personalidad desde la Psicoterapia Focalizada en la Transferencia (TFP) - también nos sentimos parte de este llamado y creemos que será un gran desafío abordar cómo el mundo se ha visto forzado a desmantelar aspectos de su self grandioso colectivo. Vemos resquebrajarse ante nuestros ojos la grandiosidad de naciones y de personas y abrirse paso al sufrimiento y al dolor de la incertidumbre y el miedo que ésta genera. Del mismo modo, vemos cómo las reacciones son distintas: algunos buscan culpables, otros recurren a idealizaciones que les permitan sobrellevar estos afectos de angustia, incertidumbre y dolor.
Seguir presentes, de distinta forma
Desde este prisma, la labor terapéutica en estos momentos es crucial: nuestros pacientes atraviesan por un sinfín de procesos que se han precipitado en ellos debido la situación externa, y han venido a remover sus mundos internos. Si bien como terapeutas no tenemos un juramento hipocrático, sí sabemos que en estos momentos la labor de apoyo y contención a nuestros pacientes es crucial.
Es en las crisis colectivas cuando más estamos llamados a no abandonar la relación con el paciente. Sabemos que en el vínculo radica gran parte del cambio esperado en el paciente, por lo que hoy más que nunca debemos estar disponibles. Esperamos que en este periodo cada uno de nosotros pueda seguir con su labor, aun más cuando los estudios ya indican que la población China ha experimentado un 5% de síntomas agudos de estrés post traumático debido a la epidemia, y que las consultas a nuestra especialidad van en un franco crecimiento.
Sin embargo, solemos desplegar nuestra labor, de naturaleza relacional, en ese escenario particular que es la ¨consulta¨ o ¨el box¨, por lo que estamos ante el gran desafío de poder trasladar este marco al terreno de lo virtual, único espacio de contacto seguro posible en este estado de emergencia.
En este contexto, ¿cómo podemos seguir atendiendo a nuestros pacientes? ¿Cómo seguir atendiendo en un entorno seguro para ambos y también para el proceso terapéutico?
Recomendaciones prácticas
Tanto para los terapeutas como para los pacientes, éste es un terreno desconocido, que en muchos casos genera desconfianza. Sin embargo, los invitamos a explorarlo siguiendo algunas recomendaciones básicas. Muchos se sorprenderán de lo ¨fácil¨ que puede resultar seguirlas.
Para trasladar nuestro campo de acción al mundo online es necesario que sepamos que en la legislación chilena la ley 20584 regula los ¨Derechos y deberes que tienen las personas en relación con acciones vinculadas a su atención de salud¨. En particular en su párrafo 9, ¨De los derechos de las personas con discapacidad psíquica o intelectual¨ no hace alusión a la forma de atención modalidad online; sin embargo, sugerimos intentar regirse lo más posible en esta nueva modalidad a lo dictado en esta ley.
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Asegurarse de tener una adecuada conexión de internet. Si puede conéctese vía cable y no vía wifi; esto le dará estabilidad a la conexión y evitará la sensación de imagen congelada.
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Utilice un servicio de videollamada que sea seguro. Existen algunos que cumplen con las normas HIPPA de encriptación de datos. Además, si el método elegido graba la comunicación, su paciente debe estar al tanto de esto y autorizarlo.
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Asegúrese de que su paciente no graba las sesiones sin usted saberlo.
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Pruebe su sistema de comunicación con algún colega antes de su primera atención.
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Oriente su cámara de modo que su torso sea visible para el paciente, no solo su cara. Pídale lo mismo a éste, ya que esto facilitara la captación del lenguaje no verbal en ambos.
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Antes de cada sesión usted y su paciente deben minimizar las aplicaciones de su computador o smartphone que cuenten con notificaciones de mails, whatsapp escritorio, etc., a fin de disminuir las distracciones.
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Asegurarse de que tanto usted como los pacientes cuenten con un espacio de atención en que no sea interrumpido. Recuerde que las interrupciones en un espacio virtual serán de ambos, de manera que usted debe cuidar los potenciales ruidos ambientes de su ¨consulta virtual¨. No olvidemos tampoco que el nuevo escenario reflejará aspectos nuestros desconocidos hasta ahora para el paciente, por lo que debe invertir en elegir un espacio seguro de atención. Cuide que éste sea constante durante el tiempo que dure la modalidad de atención online.
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Asegurarse de recrear las condiciones lo más similares a las de una consulta. Ambos deben estar sentados frente a la pantalla y ésta debe quedar fija, cuidando cuando uno de ambos debe usar un smartphone. No deben estar acostados, sí adecuadamente vestidos, no estar comiendo.
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Ideal si ambos pueden utilizar audífonos, ya que esto brinda un mayor clima de intimidad.
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Mantener una ¨distancia¨ adecuada entre ambos. Tener cuidado de no hablar encima de la pantalla, sino que paciente y terapeuta deben estar sentados a cierta distancia de ésta, dando la sensación de estar en una habitación.
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Discuta con su paciente acerca de los temores surgidos por este cambio en el encuadre y tómese el tiempo necesario para esto.
Necesarias reorientaciones
La situación de confinamiento puede hacer que usted deba considerar elementos nuevos en su contrato terapéutico. Discuta esto con su paciente primariamente y de ser así, reoriente el tratamiento a este punto.
Por otro lado, es innegable que nuestros tratamientos estarán teñidos por la realidad y su peso. Debe sentirse libre para abordar esto tanto como sea necesario con cada paciente. Si usted observa que el punto de mayor afecto se encuentra en la realidad, dirija el tratamiento a este punto. La atención en crisis supedita el mundo interno a las condiciones de crisis externa, y solo cuando el trabajo sobre ésta se ha contenido les sugerimos re-dirigirse a las dinámicas usuales de trabajo con cada cual.
Como siempre, el marco aborda primero los temas de seguridad y riesgo. Los invitamos a revisar con sus pacientes si adhieren a las prácticas de seguridad con respecto al virus. De este modo, el cuidado ante la pandemia pasa a ser tema prioritario en la Jerarquía de Temas a abordar en cada sesión.
Ciertamente, para algunos pacientes resulta incómodo este nuevo formato y tendrán más dificultad para adaptarse. No obstante, hemos visto que con otros se genera un rápido clima de intimidad en el que pueden explorarse las dinámicas usuales transferenciales sin dificultad. Ante el precipitado de afectos en los pacientes producido por la situación internacional, esperamos que algunos procesos que se darían más lentamente en una situación de terapia clásica aparezcan en estos momentos; en especial sentimientos de vulnerabilidad. Es entonces el momento de contener estos y transformarlos en contenidos mentales para el paciente. Y hacerlo no solo a través de una verbalización, interpretación adecuada, sino también mediante una actitud neutral y un adecuado manejo de la regulación de la implicancia emocional, técnicas fundamentales en estos momentos para transmitir confianza y tranquilidad.
Verónica Steiner Segal
Coordinadora Grupo TFP Chile
MiembroTFP Uruguay
Docente y Supervisora en TFP por la ISTFP
Puedes revisar este articulo en su versión en ingles o francés.


